Pocas cosas definen tanto unas vacaciones como lo que se sirve en la mesa, y por suerte esta franja de la Costa Blanca va sobrada de alternativas. En el entorno de Playa Flamenca y a lo largo de Orihuela Costa se cruzan cuatro mundos: el del arroz de toda la vida, el del pescado recién llegado a puerto, el de las tapas de barrio y el de una cocina internacional enorme, sembrada por las generaciones de europeos que han fijado aquí su residencia. Con tantas puertas abiertas, esta guía te sirve de mapa.
Arroces y pescado: la cocina de la tierra
Hay un peaje gastronómico que nadie debería saltarse al pisar el Mediterráneo: el arroz. Paella valenciana, arroz a banda, del senyoret o un meloso de marisco que se deshace en la boca, todo cabe. El detalle a tener en cuenta es que suele elaborarse por encargo y para un mínimo de dos comensales, de modo que merece la pena llamar y reservarlo con tiempo. Para el pescado y el marisco fresco, la ruta pasa por los puertos deportivos de Cabo Roig y Campoamor y por los locales pegados a las calas: el escenario ideal de esa sobremesa larga frente al agua, esa que se alarga porque ninguno quiere mirar el reloj.
Tapas, asadores y cocina española
Para los días en que apetece picar sin protocolo, el tapeo es ley: croquetas, gambas al ajillo, bravas, una tabla de jamón y la caña en su punto. Difícilmente encontrarás un núcleo residencial sin su bar de tapas, casi siempre con terraza orientada al sol. Quien venga con hambre de carne tiene su sitio en los asadores, donde chuletas y carnes a la brasa salen rebosando el plato. Es esa cocina sin artificios, de ración generosa y cuenta razonable, pensada para poner en el centro y compartir entre familia o amigos.
El Zenia Boulevard y la cocina internacional
Muy cerca espera el Zenia Boulevard, el centro comercial más grande de la provincia y un comodín de manual a la hora de comer: italiano, hamburguesas, asiático, mexicano, cadenas de toda la vida y menús pensados para los más pequeños. Es la solución cuando cada miembro del grupo apunta a un antojo distinto, o cuando la jornada de compras se estira hasta la hora de cenar. Y más allá del centro, por toda la zona se reparten mesas británicas, holandesas, alemanas y escandinavas: la prueba en el plato de la comunidad internacional que vive aquí los doce meses del año.
Cómo elegir y reservar
Nuestra fórmula, ya rodada: reservar un día para el arroz frente al mar, otro para las tapas del barrio y, si viajas con peques, dejar el Zenia Boulevard como carta en la manga. Ojo en verano y en fin de semana, cuando conviene reservar mesa sin falta, en especial en los pescados y en los asadores de más renombre. Para que llegues con la decisión tomada, hemos reunido nuestras direcciones favoritas —con su tipo de cocina y a qué distancia quedan— en la guía de gastronomía de la zona.
Cocinar en casa también es un plan
Alojarte en una villa trae una ventaja que se agradece: la libertad de ponerte a los fogones cuando te apetezca. La cocina de Villa Capitán viene totalmente equipada con electrodomésticos Bosch, y para llenar la nevera tienes a pocos minutos en coche varios supermercados y un mercadillo semanal con fruta, verdura y pescado de aquí. Como las playas y los restaurantes de costa quedan a unos diez minutos desde Villamartín, alternar es de lo más sencillo: un día comida fuera y otro cena tranquila en la terraza cubierta o un asado a la barbacoa del jardín, sin prisas y con producto fresco.
Reservas directamente con el propietario, sin comisiones de plataformas. Y si necesitas que te orientemos sobre dónde comer según lo que tengas planeado ese día, escríbenos: conocemos el terreno y lo hacemos encantados.